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martes, 10 de enero de 2017

Ser friki está de moda ¡qué horror!





Hace un par de meses participé en una mesa redonda, (en el seno de la Eurocon Barcelona, si tienen mucha curiosidad corre por youtube, creo...) sobre los orígenes del juego de rol en España. Y ahí pronuncié una frase que se ha hecho bastante viral... Hasta un graciosete (Luis Gil, por más señas) hizo un meme y todo. (Te debo unas birras nen)


Pronuncié la frase (literal, me temo) mientras postulaba sobre el pasado y presente de los llamados “frikis” en general y roleros en particular. Que cuando esto empezó (en 1985, cuando sale Dungeons and Dragosn caja roja, e incluso antes, que a principios de los ochenta ya estábamos los primeros roleros descifrando manuales en inglés y francés, y elaborando cuidadosamente fichas de personaje traducidas ¡A MANO!). Pues eso, que cuando toda esta movida empezó, éramos tan pocos que por no ser, ni raros éramos. De hecho, no se sabía muy bien qué estábamos haciendo... (recuerdo un bar donde nos reuníamos el equipo de redacción del fancine Troll que nos llamaban “los conspi”, de conspiradores... toda la tarde discutiendo rodeados de papeles... lo menos era mirarnos un poco de reojo). Luego esto del rol empezó a sonar, para bien o para mal... y un buen día, nos encontramos con que todo el mundo dice que es friki. Que todo el mundo ve Big Bang Theory. Que todo el mundo ve películas de superhéroes. Que se han enterado (a buenas horas) que ver una serie de animación japonesa es ser friki, y resulta que hay familias en las que es friki hasta la abuela, que hace cuarenta años disfrutaba mucho con Heidi... (cuando la echaban en TVE 1, en la época en la que había sólo dos canales)

Y es que los años han pasado, y a esto del rol le ha pasado un poco lo que al rock y sus variantes: La gente echaba pestes de cómo se movía Elvis o de lo raros que eran (y cantaban) esos melenudos ingleses de Liverpool. Pero los (y las) fans de quince y veinte años crecieron con los años (y no siempre a lo alto, también a lo ancho, a la altura de la barriga). Y sucede un día que la gente descubre que reírse (cuando no menospreciar abiertamente) de un adolescente es fácil... Pero no tanto hacerlo de un funcionario, un banquero, un juez, un maestro, un médico.... De un profesional en su trabajo en general, del padre de los amigos de sus hijos, de su jefe o compañero de trabajo...

Vamos. Que los frikis estamos en el sistema porque hemos envejecido. Estamos normalizados. Pero no se me relajen, colegas del frikeo. Aunque seamos una moda, nos seguirán mirando con condescendencia. Con “esa” mirada, como si fuéramos un poco (o un mucho) niños poco crecidos y bastante mal criados. No se preocupen. Los frikis estamos acostumbrados. Es el precio que tenemos que pagar por tener vicios inteligentes. Por tener la feroz y muy peligrosa costumbre de imaginar... y sobre todo, de pensar.

Pero no se nos relajen tampoco ustedes otros, queridos muggles.... nuestro plan de dominación mundial prosigue con éxito... Al igual que con la música, llegará un momento en que se acostumbrarán tanto al frikerío que ya no será ni una moda... Será, por fin, algo normal. Una afición más. Sólo eso, que es, al fin y al cabo, lo que siempre ha sido.

Mientras tanto ¿una partidita?