Hace un par de meses participé en una
mesa redonda, (en el seno de la Eurocon Barcelona, si tienen mucha
curiosidad corre por youtube, creo...) sobre los orígenes del juego
de rol en España. Y ahí pronuncié una frase que se ha hecho
bastante viral... Hasta un graciosete (Luis Gil, por más señas)
hizo un meme y todo. (Te debo unas birras nen)
Pronuncié la frase (literal, me temo)
mientras postulaba sobre el pasado y presente de los llamados
“frikis” en general y roleros en particular. Que cuando esto
empezó (en 1985, cuando sale Dungeons and Dragosn caja roja, e
incluso antes, que a principios de los ochenta ya estábamos los
primeros roleros descifrando manuales en inglés y francés, y
elaborando cuidadosamente fichas de personaje traducidas ¡A MANO!).
Pues eso, que cuando toda esta movida empezó, éramos tan pocos que
por no ser, ni raros éramos. De hecho, no se sabía muy bien qué
estábamos haciendo... (recuerdo un bar donde nos reuníamos el
equipo de redacción del fancine Troll que nos llamaban “los
conspi”, de conspiradores... toda la tarde discutiendo rodeados de
papeles... lo menos era mirarnos un poco de reojo). Luego esto del
rol empezó a sonar, para bien o para mal... y un buen día, nos
encontramos con que todo el mundo dice que es friki. Que todo el
mundo ve Big Bang Theory. Que todo el mundo ve películas de
superhéroes. Que se han enterado (a buenas horas) que ver una serie
de animación japonesa es ser friki, y resulta que hay familias en
las que es friki hasta la abuela, que hace cuarenta años disfrutaba
mucho con Heidi... (cuando la echaban en TVE 1, en la época en la
que había sólo dos canales)
Y es que los años han pasado, y a esto
del rol le ha pasado un poco lo que al rock y sus variantes: La gente
echaba pestes de cómo se movía Elvis o de lo raros que eran (y
cantaban) esos melenudos ingleses de Liverpool. Pero los (y las) fans
de quince y veinte años crecieron con los años (y no siempre a lo
alto, también a lo ancho, a la altura de la barriga). Y sucede un
día que la gente descubre que reírse (cuando no menospreciar
abiertamente) de un adolescente es fácil... Pero no tanto hacerlo de
un funcionario, un banquero, un juez, un maestro, un médico.... De
un profesional en su trabajo en general, del padre de los amigos de
sus hijos, de su jefe o compañero de trabajo...
Vamos. Que los frikis estamos en el
sistema porque hemos envejecido. Estamos normalizados. Pero no se me
relajen, colegas del frikeo. Aunque seamos una moda, nos seguirán
mirando con condescendencia. Con “esa” mirada, como si fuéramos
un poco (o un mucho) niños poco crecidos y bastante mal criados. No
se preocupen. Los frikis estamos acostumbrados. Es el precio que
tenemos que pagar por tener vicios inteligentes. Por tener la feroz y
muy peligrosa costumbre de imaginar... y sobre todo, de pensar.
Pero no se nos relajen tampoco ustedes
otros, queridos muggles.... nuestro plan de dominación mundial
prosigue con éxito... Al igual que con la música, llegará un
momento en que se acostumbrarán tanto al frikerío que ya no será
ni una moda... Será, por fin, algo normal. Una afición más. Sólo
eso, que es, al fin y al cabo, lo que siempre ha sido.
Mientras tanto ¿una partidita?
